Impermeabilización: La barrera clave contra las filtraciones en época de lluvias

Tan pronto como llega la época de lluvias, nuestros edificios quedan expuestos a uno de los adversarios más persistentes: el agua. Según los datos de AIFIm, la acumulación de precipitaciones y las consecuencias de fenómenos extremos como las DANA, ponen a prueba especialmente cubiertas, terrazas, fachadas y elementos en contacto con el terreno. En este contexto, la impermeabilización aparece como la principal línea de defensa para mantener la habitabilidad, seguridad y salud de los ocupantes del edificio.
Dentro del mantenimiento preventivo, la asociación destaca que casi un 44,6 % de las patologías en edificaciones tienen lugar en la cubierta, y alrededor del 18 % se deben a deficiencias en la impermeabilización. Por tanto, una instalación adecuada y un cuidado continuo de los sistemas de impermeabilización —ya sean láminas bituminosas, sintéticas o membranas líquidas— es crucial para evitar filtraciones, goteras, aparición de moho y eflorescencias.
Para asegurar que la impermeabilización cumpla su papel protector, AIFIm aconseja un plan de mantenimiento riguroso: limpieza anual de cubiertas, revisión de canalones y sumideros, comprobación de sellados y juntas, y actuar especialmente sobre zonas vulnerables como encuentros con petos o chimeneas. Dado que reparar los daños provocados por filtraciones suele ser mucho más costoso que mantener la impermeabilización al día, invertir en su correcto cuidado es la opción más inteligente para proteger el edificio.
Fuente: AIFIm

