
Según las características del edificio que se proyecta, se optará por un sistema de impermeabilización que se encargará de frenar la entrada de agua y el paso de la humedad. Dado el amplio campo de empleo de la impermeabilización, supondrá un impacto en:
- Patologías relacionadas con la entrada de agua, que derivan en: humedades, goteras, corrosión, pérdidas de agua en depósitos e instalaciones y reducción de la durabilidad de las partes afectadas.
- A nivel estético, previene la aparición de humedades en paramentos exteriores y espacios no habitables, que se presentan en la cara visible de muros y forjados.
- Salud, bienestar y sensación de seguridad de las personas que utilicen el edificio, dado que las humedades van directamente relacionadas con la calidad del aire interior y la salud de las personas, pudiendo acarrear graves problemas reumáticos y respiratorios además de olores molestos.
Dadas las repercusiones de una buena impermeabilización, es muy importante asegurar que tenga una duración mínima, que según la ley 38/1999 de la LOE debe ser superior a los tres años a efectos de responsabilidad de los agentes. Para ello será primordial contar con materiales específicos y un contratista especializado en impermeabilización que la ejecute adecuadamente.
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