
El soporte o sustrato constructivo es la base sobre la que se aplican las capas de impermeabilización. Su naturaleza y estado de conservación son determinantes, ya que no todos los materiales y sistemas del mercado son compatibles o eficaces para todos los tipos de superficie.
La elección final del sistema debe cruzar tres variables: el tipo de humedad diagnosticada, la zona de intervención y la compatibilidad química y mecánica con el material del soporte. Una correcta elección es el único factor que garantiza un resultado eficaz y duradero en el tiempo.
Requisitos obligatorios de preparación del soporte
El estado en el que se encuentre la superficie determinará el grado de limpieza y reparación previa que se debe ejecutar. Antes de aplicar cualquier sistema impermeable, es indispensable asegurar que el sustrato cumpla estrictamente con las siguientes condiciones físicas:
- Limpieza absoluta: debe estar completamente libre de lodos, tierras, polvo, grasas desencofrantes o cualquier otro agente contaminante que pueda perjudicar la adherencia.
- Superficie seca: los niveles de humedad interna del soporte deben estar controlados para evitar fallos en el curado o falta de anclaje de las membranas.
- Estabilidad mecánica: el sustrato debe ser firme, cohesionado y libre de partes disgregadas o mal adheridas. Cualquier falta de material o irregularidad geométrica debe repararse y regularizarse previamente.
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