
Es el procedimiento técnico que crea una barrera protectora en las superficies verticales de un edificio. Su función principal es impedir que el agua, la humedad y los factores climáticos se infiltren en el interior de la construcción.
Al aplicar materiales específicos, se garantiza la estanqueidad total de los muros frente a la lluvia, el viento, la nieve o la humedad ambiental alta.
Beneficios clave de la protección vertical
- Preservación estructural: protege los elementos constructivos y los acabados interiores de daños graves.
- Eficiencia energética: evita que la humedad acumulada degrade el aislamiento térmico del edificio.
- Durabilidad y estética: mantiene la calidad y el aspecto visual de la fachada a lo largo del tiempo.
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