
El mantenimiento preventivo es la única vía para asegurar la durabilidad de los sistemas impermeables instalados, garantizando la salubridad, la habitabilidad y la eficiencia energética del edificio a largo plazo.
La exposición constante al sol, la lluvia y los cambios térmicos degrada inevitablemente los materiales. Por ello, realizar inspecciones periódicas permite detectar de forma prematura pequeños fallos antes de que se conviertan en patologías estructurales graves y costosas.
Mantenimiento en fachadas
En la envolvente exterior, la estanqueidad depende directamente del estado de los materiales de revestimiento y de los sellados técnicos de juntas y encuentros. Las revisiones periódicas en fachadas deben centrarse en localizar pérdidas de elasticidad, fisuras o desprendimientos en estos puntos críticos para renovar los sellados a tiempo.
Mantenimiento en muros
La estrategia de inspección varía según cómo se haya ejecutado del sistema original:
- Impermeabilización por el exterior: aunque el sistema impermeable queda oculto y no permite una inspección visual directa, es imprescindible realizar revisiones estructurales periódicas. El objetivo es evaluar la aparición de grietas por asentamientos del terreno, problemas de escorrentías o variaciones en el nivel freático que puedan presionar la estructura.
- Impermeabilización por el interior: en muros intervenidos por su cara interna (como los muros pantalla), las inspecciones periódicas son clave para vigilar la aparición de fisuras, humedades localizadas o cambios de presión hidrostática derivados de la actividad del subsuelo.
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