
Un sistema de impermeabilización excelente puede fallar si la base no es la adecuada. En la edificación, es común que las constructoras exijan aplicar membranas sobre superficies húmedas, sucias o irregulares.
Sin embargo, el aplicador especializado no debe asumir riesgos que no le corresponden. La correcta preparación del soporte es clave para garantizar la adherencia y la durabilidad del sistema.
¿Qué exigencias mínimas debe cumplir el soporte?
Antes de comenzar cualquier trabajo, el instalador debe inspeccionar la superficie. No se debe aplicar ningún producto si no se cumplen estos requisitos básicos:
- Humedad controlada: el soporte debe estar completamente seco. La humedad atrapada genera ampollas y desprendimientos.
- Limpieza rigurosa: la superficie debe estar libre de polvo, grasas, lechadas de cemento o restos de desencofrante.
- Regularidad y planicidad: se deben eliminar resaltes, rellenar coqueras y garantizar que las pendientes de evacuación sean correctas.
- Resistencia mecánica: la base debe ser lo suficientemente firme para soportar el sistema de impermeabilización.
Si quieres profundizar en estos parámetros, puedes consultar cómo influye el soporte en la elección del sistema en nuestra Guía práctica de impermeabilización de muros y fachadas: https://www.anedi.org/informacion/guia-practica-sobre-impermeabilizacion-de-muros-y-fachadas/como-influye-el-soporte-en-la-eleccion-del-sistema-de-impermeabilizacion-de-muros-y-fachadas
El acta de disconformidad: herramienta de defensa legal
La prisa en obra nunca debe comprometer la calidad del trabajo. Si el soporte no está apto y la dirección de obra presiona para aplicar, el contratista especializado debe protegerse.
La herramienta clave es el acta de disconformidad. En este documento se deben registrar las deficiencias del soporte, respaldadas con mediciones de humedad o fotografías. Al firmar este acta, la responsabilidad de un futuro fallo técnico se traslada por escrito a quien autoriza la aplicación en malas condiciones. Exigir un soporte óptimo no es un capricho; es una exigencia de las normas de referencia.

